martes, 24 de febrero de 2026

HILOS ROJOS HILOS NEGROS

Existe un hilo rojo que une a dos personas. Por más que atraviesen mil caminos, enfrenten mil batallas o vivan infinitas aventuras, nunca se corta. Puede enredarse, estirarse… pero jamás se desconecta. De ese hilo se habla mucho. Del otro, no. Todos tenemos un hilo negro. A diferencia del rojo, este no nos une a otro: nos une a nosotros mismos. A nuestra oscuridad. Algunos lo atraviesan como una depresión. Otros como rabia, ganas de romperlo todo. Hay quienes sienten una soledad profunda, un vacío existencial, el impulso de abandonarse para siempre. El hilo negro se enrieda en uno. Puede llegar a asfixiarte. Así como el hilo rojo, este hilo oscuro recorre caminos donde se siente menos tirante, más liviano, pero tarde o temprano vuelve a invadir el alma, el hilo negro también insiste. Se vuelve dócil cuando se cruza con el hilo rojo. A veces estos hilos hacen el amor. Y en esa mezcla aparece una tregua, esa que se siente como el amor cuando nace desde las entrañas. Los hilos mezclados se viven como una locura hermosa. Porque la pasión, el encuentro, la sintonía, el coincidir del hilo rojo intentan —aunque sea por momentos— opacar la oscuridad que siempre exige el hilo negro. Y es ahí, sólo ahí, cuando entendemos el poder de estar vivos. El poder de sentir. Nunca es demasiado. Encontré mi hilo rojo a la vuelta de la esquina. Pero mi hilo negro está entrenado para activar la monstruosidad de mis pensamientos. Estoy cansada de este hilo negro entrometido, apareciendo en el momento menos preciso, llenándolo todo de sombra. Mi esperanza no es verde. Es roja. Es nuestro hilo. Lo único que temo es que ese hilo rojo te lleve hacia mi hilo negro, te enrede en él y no puedas salir de mi infierno.

No hay comentarios:

HILOS ROJOS HILOS NEGROS

Existe un hilo rojo que une a dos personas. Por más que atraviesen mil caminos, enfrenten mil batallas o vivan infinitas aventuras, nunca se...